Archivo de la categoría: Promoción y Marketing

La Cupula – House of Music, ¿dónde vendo mi música?

Una pregunta que me formulan muchos músicos y promotores es ¿qué diablos hago para no tener que gestionar las ventas de mi música en 80 sitios diferentes?

Respuesta: vete a La Cupula, the House of Music

De esta manera, sólo tienes que tratar con gente maja, chicos simpáticos, y ellos o sus herramientas lo hacen todo por ti. No sólo te digitalizan tu música, sino que te ofrecen posibilidades de promoción, transparencia informativa mediante informes muy completos acerca de la marcha de la venta de tus músicas, y un 100% de los ingresos que generas (tras previo pago por estos servicios, francamente al alcance de cualquier músico o promotor).

Tu trabajo es bien crear o interpretar música, o bien promocionar a un grupo. La distribución y venta online de tu música es un trabajo costoso, en el que hay que negociar con muchísimos proveedores, en su mayoría apabullados por el propio catálogo que ofrecen, y a los que seguramente les importes un pepino. Por eso, debes delegar este trabajo en otros expertos (casi genios) de La Cupula.

Hay otros que también realizan este trabajo pero en La Cupula, además de ser muy buenos, son españoles.

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AC/DC dice no a iTunes

Esta es una noticia digna de correr por internet en estos días a más velocidad que George Bush por los despachos de sus asesores de economía ¡y qué promoción tan eficaz para iTunes y el lanzamiento del nuevo álbum Black Ice!

Como siempre, lo triste es poner dicho anuncio en boca del guitarrista Angus Young, maniobra que me atrevo a atribuir a los managers del sello Columbia Records, o de la discográfica Sony BMG, sin sentir ningún pudor por la demagogia que ello supone, cuando al pobre Angus, como gran guitarrista que es – y millonario -, la batalla de esta industria discosáurica se la refanfinfla. No me extraña, las riñas de los managers de Apple y Sony BMG deben resultar tan aburridas como absurdas.

Maticemos. Angus Young defiende la idea de vender el álbum como lo conocemos hasta la fecha, y se opone a la idea de vender canciones individuales, porque ése no es el arte que él y su banda defienden, sino el álbum completo – iTunes comercializará el álbum, pero no ofertará las canciones de manera individual-. Bien es cierto que al genio le falla la memoria, ¿acaso AC/DC nunca comercializó singles? Defienda el álbum o el single, el consumo de la música ya ha cambiado, y sus canciones circularán individualmente para muchos, y en formato álbum para los super fans de AC/DC. No se pueden poner barreras al campo, y decir un no a iTunes es equivalente a cercar el prado con papel de fumar. Debería despedir su manager por sembrarle tanta confusión. Por dios que no se extienda a los acordes de su guitarra.

Pero el tema de álbum vs. canción individual me resulta un paradigma interesante para el creador. Por gracia del señor, el “álbum” se estandarizó tan pronto la tecnología lo hizo posible. Los 45 minutos aproximados de un álbum eran un espacio suficiente para que el artista se metiera de lleno en un nuevo trabajo, y el oyente llegara al final de su reproducción sin cansarse demasiado. Es más, esos 45 minutos resultaban ser unos 90 en directo o más, perfecto para cuadrar también en un directo. Pero no todo resultó ser tan bonito, y los oyentes pecábamos de inocencia, creíamos que todos los álbums tenían que ser buenos por definición, cuando nos encontrábamos con que las casas discográficas nos promocionaban pegadizos singles de artistas blandurrios, que mostraban su mediocridad en el resto de canciones de un trabajo. Eso sí, las cuentas, para las discográficas, resultaban un tanto jugosas.

Estamos ante una nueva manera de consumir. Dichas producciones mediocres no sobrevivirán porque ahora ya podemos comprar cuantas canciones individuales como nos plazca, y además preescucharlas en múltiples plataformas streaming antes de proceder a la compra. Además, queremos las dos opciones: álbum y/o canción. Si no estamos seguros, compraremos sólo una canción, y si las opiniones que circulan por la red son positivas, a lo mejor compraremos el álbum, o hasta iremos a un concierto.

Eso sí, para el artista, el “álbum” sigue siendo un tiempo óptimo para concentrarse en un nuevo proyecto. Eso si no eres Frank Zappa o un genio igualmente extrovertido, cuyo intelecto pone entre la espada y la pared hasta la capacidad de almacenaje de la nanotecnología.

Fuentes:

Telegraph

Bob Lefsetz

MySpace is MyQuestion

Es mi actitud mostrar mayor excepticismo cuanto mayor es el éxito de cualquier empresa. Si el Real Madrid triunfa, más tuerzo mi fé hacia el Atleti, y si se visten Levis, más visto cualquier marca blanca vaquera ¡Con lo fácil que es el autobombo, y evitar las complicaciones!

¿Es MySpace el Real Madrid de la promoción musical? ¿Beneficia a los de siempre, y ayuda poco a los artistas verdaderos? Los compromisos recientemente adquiridos con las cuatro grandes discográficas invitan a pensar que a MySpace le inquieta más complacer a los de siempre que a los artistas emergentes, y sus cifras espectaculares de uso… sólo lo ratifica.

Una empresa que cotice en bolsa – News Corporation, no MySpace – está obligada a publicar resultados optimistas, está condicionada a convertir en optimista hasta la humillación más miserable. 185 millones de usuarios, de los cuales, 1,4m son grupos musicales registrados, y otras tantas cifras indigeribles para cualquier ciudadano de a pié.

Para el fan, el resultado puede ser este email que recibe uno en su bandeja de entrada

Lo que no puedo ofrecer son los hipervínculos asociados a este email.

Pinchando pinchando, se topa uno con perfiles de músicos y usuarios que oscilan entre los 600 y 3,000 amigos. ¡Qué condena! Difícil superar este rango de amigos de no ser que uno sea una súper estrella. Llegada esta crítica, es pertinente recordar que en las redes sociales dependientes del contenido generado por el usuario tardan en manifestar los buenos resultados. Y, ante tanto hinchazón de cifras de uso, uno se pregunta por qué no incrementa el número de amigos, a pesar de ponerse una foto de perfil súper sexy súper guai. Puede ser que Bob tenga razón, o al menos yo se la doy, y que su tecnología esté tan anticuada que el usuario encuentre francamente complicado moverse por el portal, hacer amigos y desenvolverse sin esfuerzos extraordinarios. Y puede ser también que MySpace dejara de ser un sitio diferente, alternativo para músicos, en el momento que fue adquirido por la empresa global de comunicación de la cual nuestro ex Jose María Aznar es consejero.

El caso es que el contenido de la newsletter mostrada en la imagen, me llama poco la atención. Bien es verdad que, más o menos, atina con mis gustos, si es que mis gustos son la música latina y disco – yo me creía mucho más sofisticado -, pero realmente, ¿aporta algo a mi día a día? ¿me incita a desear algo tanto como para desembolsar dinero en canciones, o conciertos? No, no, no, más de lo mismo. Y más me desmoralizo si pincho en la promoción principal de “Secret Show¨, para comprobar que todo el mundo opina lo mismo en el foro del mismo nombre ¨hay que ser cutre para querer conseguir unas visitillas a cualquier precio”.

Toda esta charla, producto de haberme molestado en echar un vistazo por aquello de conocer mejor el mito de MySpace, que normalmente dicha newsletter se desvanece en los múltiples correos quasi-spam que recibo del resto de servicios que quieren recuperar a un usuario cada vez más ajeno a las propuestas de sus remitentes.

Que alguien se acuerde del humilde servidor que sólo quiere ser fan de la música que le gusta, no es tan complicado.

Lego musical

La música, además de bella, es abundante. Son millones y millones los que, bien profesionalmente, bien por mera afición, suben contenido a la red para compartir sus canciones con sus fans.

Al fan se le plantea el problema que es poder digerir tal cantidad de música, seleccionar y finalmente consumirla. Esto último es lo que desean todos los que se ganan el pan con este arte, que el fan consuma para así poder seguir trabajando tranquilamente en otros proyectos. Este problema, es la clave a tratar si se trata de una musical.

Las librerías de iTunes de un joven iPodizado ascienden a figuras de hasta 50,000 canciones que el pobre iPodizado no sabrá consumir. Gestionar la abundancia de esta oferta es por tanto la clave para tener éxito en el nuevo panorama musical, pero muchos, como Lala music, no saben entenderlo. La mayoría de portales que ofrecen descargas de mp3 todavía se creen que un mayor catálogo musical, o el hecho de que el fan se sienta propietario de sus canciones, son las motivaciones por las que el fan les elegirá.

El fan quiere disfrutar, y cada fan es diferente. O, mejor dicho, dentro de un fan hay muchos fans. En ocasiones, nos reducimos a la simpleza de querer escuchar la canción del verano, pero en horarios más íntimos, tal vez queremos explorar nueva música, cambiar a la música clásica, o que nos hagan una buena recomendación, sin más. La larga cola, fácil de explicar, difícil de satisfacerla.

De la mano de Zune, MySpace está contemplando la posibilidad de incentivar a artistas Indie. Los fans de esta música tienen perfiles que encajan divinamente con los del consumidor tipo de internet. Zune quiere robar usuarios a iTunes, y cree que una alianza con MySpace bajo esta iniciativa le reportaría los resultados deseados. Si MySpace ya se había atado las manos con los acuerdos llevados a cabo con las principales discográficas, proceder con este tipo de prácticas lo reduciría a ese público objetivo. No nos engañemos artistas, MySpace vela desde hace mucho tiempo por sus inversores, no por la promoción musical.

El fan tiene la máxima palabra para dictar qué servicio streaming o de descargas musical resultará exitoso. Decide con sólo un click, no le puedes encerrar. El fan quiere horteradas, quiere heavy metal, quiere cantautores, quiere Ska, quiere jazz… quiere buenas recomendaciones, quiere música actual, por qué no de los 80, de otro siglo, de otro país, de otra región, del concierto que asistió anoche, quiere que no le des la brasa con publicidad, … Y el famoso CD cede el papel de protagonista para ser equivalente a una pieza de Lego en una gran nave espacial, castillo, o ciudad virtual. El Tren Espacial de Lego que los RRMM dispusieron en mi zapato allá por mis 10 añitos era mi objeto de deseo, no las piezas que lo constituían.

La excitación que recorría el cuerpo de todo aquel que antaño se adentraba a una tienda de discos ya no vendrá dictada por la acción de buscar, encontrar, y comprar. Internet otorgará el éxito a todo aquel que acierte en nuevas maneras de volver loco a los fans, seguramente de una manera diferente a lo conocido hasta ahora, y ciertamente gestionando un catálogo musical que es ya demasiado grande para digestión de las pocas neuronas de un servidor, declarado amante de la música, o sea fan.

iTunes, Amazon mp3, eMusic, Imeem, y un largo etcétera. Tú eliges dónde poner tu disco a la venta, y también dónde el fan pasará un mejor rato descubriendo y disfrutando música.

Esta música es la leche

Si me dicen pirata, pienso en El Corsario Negro de Emilio Salgari cuyas aventuras me embaucaron en mi niñez, o tal vez en el ingenio del capitán Jack Sparrow que encarna Johny Depp en los piratas del Caribe. Si se lo dicen a una víctima de un pirata, seguramente le asalten muertes, atracos, y vandalismo. Nuestra mente reacciona de la manera que la experiencia le ha enseñado.

Eso pasó con el auge del p2p, y la posibilidad de compartir música gratis. Los medios nos hicieron tomar conciencia de que compartir era delito, y de que el término música estaría relacionado con piratería, robo, o más pacíficamente, píllalo gratis.

Si mi conciencia hubiera dado a luz hace unos pocos años, pensaría que la música tiene algo de todo eso. Que la música es tema delicado, y que su delicadeza la sufren sus creadores, los artistas, que navegan en barcos de casco un tanto frágil. Por fortuna, mi conciencia era ya adulta cuando la música tomó esta forma. No pueden decir lo mismo las empresas que buscaron oportunidades entre todo este embrollo, y cuyos fundamentos se cimientan sobre la filosofía de la música gratis, caridad hacia los músicos, y la raya de la legalidad.

Mi ruta por estas ¨nuevas¨ webs musicales comienza por Napster. En su homepage me comentan la disponibilidad de 6 millones de canciones, a 0,99€ mp3, o por una tarifa plana. Yo me confundo con telefónica, o me huelen a lo mismo, vaya. En Amazon mp3 me encuentro con lo más descargado y las ofertas del día, casi como El Día -valga la redundancia-. iTunes me habla de películas, audiobooks, TVShows, podcasts… y además me siento como en casa, porque yo soy ya del club, ¡todo el mundo tiene un iPod! Imeem me propone, de primeras, montármelo yo solito y hacerme mi playlist, que no sé yo si hoy me apetece… emusic me pega un grito, ¡50 canciones gratis! por favor, cómo si no tuviera todas las canciones gratis que yo quiera. Pásense por Jamendo, Magnamusic… más gratis ¡más vulgaridad! Encima, para arreglarlo, me dice en la parte inferior de la página ¨get your music¨ . Ay si supieran que mi sobrina aprendió a conseguir sus canciones en internet, mucho antes de saber que los Reyes Magos existían. En We7, de Peter Gabriel, leo algo de streaming, y también de que si quiero pago, y que si no, te robo tu tiempo mediante incursiones de cuñas de publicidad.

No sé qué piensan ustedes, pero yo no tengo este recuerdo de la música. Sí tengo memorias de paseos por las calles de ciudades, sorprenderme tras una oscura esquina una tienda de discos poco visitada, hurgar entre sus telarañas, descubrir sorpresas, llevármelas a casa, comprármelas y de padecer efectos colaterales como súbitos subidones de adrenalina. Similares sensaciones recorrían mi cuerpo cuando me atrevía mi pie en las tiendas de Londres de Tower Records o Virgin.

Cuando las pasiones se desestiman porque sí, empiezo a pensar que esta música es la leche… o perdón, quizás sea más propio decir ¿es la leche rica en calcio, es la Omega 3, o esto es la desnatada? ¡ O será que al final nos bebemos lo que nos echen!

Gestionar tus propias entradas, cada día más fácil

Que el oligopolio está establecido en el mercado español de entradas para eventos es de sobra conocido, como lo es también que éste muera del éxito que durante años le ha garantizado las barreras tecnológicas gracias al progreso de la tecnología, y a aquellas personas que han sabido utilizarla. En España, esta posición de abuso tiene el nombre de Ticktackticket, empresa con la que ningún cliente parece estar contento, ni los fans, ni los promotores.

A los fans no nos gusta pagar un extra porque sí, queremos precios más baratos, porque nos queda sentido común. Los promotores quisieran tener acceso directo a sus ventas y conocer a sus clientes, pagando poco o nada. También los promotores tienen sentido común. Ticktackticket no parece querer entender el paradigma del sentido común.

En La Fira de Vila Seca al Carrer tuve la oportunidad de conocer al equipo de La Casa de la Música, quien me introdujo a su sistema de ticketing, pensado para la autogestión del promotor o el artista. Consiste en un software que permite configurar tus puntos de ventas, y vender a tus fans directamente, proporcionándoles las entradas en su casa, mediante impresión en un A4 con código de barras. Además, el promotor puede configurar la entrada para incluir la publicidad que quiera. Codetickets cobra sólo un variable sobre las entradas vendidas, sin más intermediarios ni imposiciones. Muchachito Bombo Infierno, por ejemplo, ha optado por esta opción.

Secutix es otro proveedor de servicio de ticketing con bastante presencia en nuestro país. Prueba de ello son sus recientes notas de prensa sobre nuevos clientes como Renfe, CentralMusical, el FIB, o RedCampus. A mi entender, las tarifas son un poco más altas que las que ofrece Code Tickets, pero vale la pena echarle un vistazo dada su extendida experiencia. La lista de servicios de ticketing se extiende por todos los países, todos ellos enfocados a la autogestión y eliminación de intermediarios.

Cada día es más fácil autogestionar el directo, sea cual sea la envergadura. Esperemos a que estos sistemas comiencen a operar en la web con fluidez, y en unos años veremos a unos Ticktackticket, y Cajas de Ahorro, recordar aquellos tiempos de vacas lecheras vendiendo entradas.

Lecturas relacionadas en esDiferente:

Cambio derechos de autor, por derechos de reventas de entrada

Live Nation cambia TicketMaster (Ticktackticket) por Eventim

Promoción musical online de La Huella Sonora (Juan Perro)

Mirando al frente de mi monitor, husmeo la web buscando evidencias de cambio en la promoción musical. Todos conocemos el “mal” que acusa la industria musical, pues los medios de comunicación nos inundan de polémicas de la SGAE y la piratería, y en ocasiones grandes bloggers ponen literalmente a parir a los artistas como impositores de un canon digital que ciertamente no corresponde pagar a los consumidores y fans.

Pena penita pena, y qué agotamiento.

Ahora escuchemos opinar a los que conocen la industria desde dentro y se aventuran a conocer el medio (internet) de la mejor manera, probando y buscando siempre agradar al incondicional fan. En el lanzamiento del último trabajo de Santiago Auserón “Canciones de Santiago Auserón con la Original Jazz Orquestra” curiosamente el despliegue inicial es exclusivo por internet.

Vayan los agradecimientos por delante a Miguel Angel, promotor digital de La Huella Sonora. La Huella Sonora es promotora de Juan Perro, Santiago y Luis Auserón, Pancho Amat, y Radio Futura. Si tuviera que listar a los otros músicos que también ha promocionado a través del trabajo de Santiago Auserón sobre todo en el Son Cubano, terminaría por admitir la derrota ante mi teclado en esta tarde.

Entrevista a la Huella Sonora

eD: los medios de comunicación rebosan de polémicas alrededor la nueva era de distribución digital, en la que parece que tanto la SGAE, como grandes sellos discográficos y artistas, ocultan su incapacidad de adaptación al nuevo medio mediante la creación de un enemigo común, apodado “piratería”, que cobra vida en cualquier individuo, desde el más melómano y artista, hasta el ciudadano más ajeno al género musical.

En este entorno, se oye poco la voz de una discográfica independiente. Como tal, ¿qué estrategia adopta La Huella Sonora, para promocionar su producto, y qué se espera de ella? Vamos poco a poco, explícanos la postura de Santiago Auserón, máximo representante de La Huella Sonora, respecto al panorama que vive el sector.

LHS: el mercado discográfico esta muy convulsionado últimamente, la crisis afecta a las grandes compañías multinacionales, a los monopolios de la comunicación con los que habitualmente se asocian, a las ventas masificadas que han ido frenando cualquier asomo de creatividad para asegurar sus rentas y su influencia. Entretanto hay mejor música cada día en nuestras calles, las sociedades de habla hispana tienen el oído bien abierto y la red nos permite intentar el contacto directo entre artistas y usuarios de todo el mundo.

Ante esa perspectiva, en La Huella Sonora damos decididamente la espalda a una crisis que nos resulta ajena, afrontamos el porvenir con emoción y con cautela de exploradores. No podemos pretender comernos el mundo con nuestros medios, ni queremos agotar la suerte en un día. Confiamos en nuestro trabajo, en la experiencia y el compromiso de nuestros artistas, en el poder de sus canciones. Sabemos que las canciones viajan de persona a persona. Ellas irán, con vuestra ayuda, tan lejos como deban ir.

eD: imaginamos que La Huella Sonora sigue una estrategia de promoción consensuada con Santiago. ¿Nos puedes explicar más acerca de ésta?

LHS: se ha creado el nuevo entorno web para dar a conocer y vender los nuevos trabajos, ahora ya no se está con una compañía discográfica que nos respalde, tenemos que ir despacito, pero confiamos en la calidad de nuestro trabajo. La estrategia es sencilla, buscar el contacto directo con las personas interesadas realmente en el trabajo de Santiago Auserón, aquellas que están dispuestas a comprar su música.

Hemos abierto canal propio en Youtube, Myspace, last fm, buscamos la máxima difusión dentro de nuestras posibilidades, tratamos de llegar a acuerdos de tu a tu, sin muchos intermediarios de por medio.

eD: ¿cuál es la estrategia para la difusión y/o venta de mp3?

LHS: utilizaremos nuestra página y desde luego después de anunciar el lanzamiento se organizara un plan de promoción con medios tradicionales, siguen siendo necesarios. El disco se venderá inicialmente en nuestra página, pero en un tiempo estará disponible en Itunes y muchas más tiendas digitales a lo largo del mundo.

La salida física se hará mas adelante, una vez encontrado el socio adecuado.

eD: ¿qué hay del directo? La polémica actual de la industria musical gira en torno p2p, y el problema de cobrar por mp3. ¿Habéis notado algún cambio en la promoción de directos, y habéis adaptado vuestra estrategia de promoción a esos cambios?

LHS: con respecto a los directos no existe ninguna crisis, no hay más que ver la asistencia a los festivales que se celebran cada año. Hay una cosa que se pretende, es muy fácil, mayor difusión, mayor asistencia, más conciertos.

eD: ¿para cada música su propio modelo de promoción, o la promoción de La Huella responde a las peculiaridades de Santiago?

LHS: no existe un modelo ideal, siempre se hacen cambios sobre la marcha.

eD: ¿esta promoción es la ideal para cualquier artista? ¿Hay patrones que se repiten? Realmente los nuevos medios favorecen al artista independiente?

El tiempo dirá si los caminos que se están abriendo son buenos y dan resultados, hay que esperar.

eD: cómo veis el largo plazo en cuanto a posibilidades de generar más ingresos que antes. ¿Es posible?

LHS: estamos seguros de encontrar la manera de generar ingresos, buscamos distribuir productos de calidad cultural a un precio razonable.

eD: ¡muchas gracias por acceder a esta entrevista o cuestionario, que sin duda ayudará a muchas promotoras y artistas a entender el panorama actual de la industria musical. Vaya por adelantado también la de todos los lectores de esDiferente

LHS: Estamos empezando en esto, estar atentos a las noticias y a las iniciativas que tenemos en mente. Un saludo