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Nokia comes with music, Apple ejerce su poderío, y el artista camina en pelotas

Artista al desnudo

(Foto de RedMonkeyVirus)

Comencé este blog para analizar las oportunidades que paso a paso internet iba ofreciendo a esos artistas que nunca logran captar la atención de las grandes discográficas, y disponer de esa inversión inicial imprescindible para dar a conocer su obra, para gozar de cierta estabilidad económica y trabajar en paz.

El poder de la industria musical, siempre en mano de quienes manejan las grandes sumas de dinero, las discográficas y sus cómplices gestores de derechos de autor, han dado a conocer este cambio a la sociedad como piratería y canon digital, creando un enemigo común virtual contra todo consumidor que tiene un pedacito de sensibilidad. Así, la sociedad puede encontrar una explicación fácil a tanta crisis.

El cambio ya está aquí. Apple hace uso de una situación privilegiada  que le ha otorgado la ideación e implementación del iPod, iTunes store, y unos ordenadores Apple cuyo concepto evoluciona al de una consola de entretenimiento, donde disfrutar de la música es posible, y hasta un placer – lo ratifico tras mi compra reciente de un iMac -, frente a la pobre experiencia musical que se aprecia en un Windows PC. Apple ha anunciado ya su plan de vender iPods y iPhones incluyendo la suscripción ilimitada a su catálogo musical, por un suplemento de 10$ a 100$ por aparato.

Nokia anuncia el lanzamiento de Commes with Music, a partir de mitad de año. El mismo planteamiento que Apple: por la compra de un Nokia Commes with Music, el cliente podrá disponer de una amplio catálogo musical además de su teléfono móvil.

El DRM no formará parte de estos nuevos servicios. Se admite la derrota, las discográficas estaban equivocadas, y por fin entienden que pagar 17€ por un CD con 12 canciones, es cosa del siglo pasado. El patrón que se repite: es el soporte lo que ha revolucionado esta industria, primero con vinilos, luego con la radio, casettes, CDs… y ahora teléfonos móviles y iPods.

Las sociedades de gestión de derechos de autores sólo acatan las órdenes de sus dueños, las discográficas (que no autores), y nisiquiera se manifiestan al respecto.

Y los de siempre, esos autores que luchan y luchan por una vida digna, continua su camino en pelotas. Ni la SGAE ha hecho uso de este tiempo de transición para encontrarles una buena solución, ni las discográficas se acordarán de ellos, porque la dinámica de esta industria que ahora se disfrutará a través de nuevos gadgets, se basará en los principios de siempre: el que se compre un Nokia Comes with Music, querrá a Robbie Williams en su móvil, y no a un artista que no conoce ni dios.

Me llamen iluso si quieren, pero confío en una máxima de la historia: a nueva tecnología, nuevos mercados. Discográficas pequeñas o alternativas,  y artistas normales – que hacen su música, y no la que le dictan – deberán coordinar sus esfuerzos, y utilizar en sintonía las herramientas de conexión de artistas y fans que constantemente comentamos en este blog. Porque claro, si la SGAE, RIAA, y otros cuenta cuentos, no quieren hacer sus deberes, tendrán que ser los de siempre, los hambrientos que sienten verdadera necesidad, los que encuentren la solución.

Veo veo pirateo

(Foto de Drakhart)

Barco pirata

Hoy he pasado por la triste experiencia de desear un LP con locura, y no poder comprármelo en ningún sitio web. Se trataba de Las Damas Primero de Javier Ruibal, escuchado en la emisora de last.fm de Tuco Requena, que por cierto, me ha encantado.

Conforme la he escuchado, he pinchado con el corazón en un puño rogando poder encontrar una selección razonable de servicios en donde poder descargármelo rápidamente. La manera más cómoda de llevar esta tarea aparentemente simple hasta su fin, consistía en enlaces desde las páginas de Javier Ruibal de MySpace, Last.fm, o iLike, que redireccionaban a muestras de CDs de Amazon de precios que no apetecían mucho a las doce de la noche. Javier Ruibal es una joya, sigo adelante y… para realizar mi pedido, me encuentro con que me tengo que autenticar con unos credenciales de los que ni me acuerdo, ni me apetece introducir en este momento acompañado de la música de Ruibal. Luego, introduce tu tarjeta de crédito y un largo etcétera… Busco el álbum en Imeem, pero me avisan de que sólo prestan sus servicios en EEUU. Mierda.

Total: sí, existen muchos sitios para bucear por música en internet, ¿ y sitios para realizar una compra cómoda, o incluso apetecible? Pues no, no puedes completar la operación de comprar música cómodamente. Lo mejor que tenemos es la tienda de iTunes, un clavo a 0,99€ por canción, para escuchar en un iPod que me ha petado ya dos veces, y que cuesta un riñón. Vaya oportunismo el de Apple. Visto el panorama de ineptos, como las discográficas, quienes no dejan de lamentarse de su caída en ventas sin hacer nada al respecto sino condenar, multar y encarcelar a quienes están deseosos de escuchar a sus ídolos, Apple se permite el lujo de vender en el formato iTunes, auténticamente esclavo y poco apto para compartir lo que me gusta con mis amigos. Encima es caro dadas las condiciones que ofrecen (escucharlo en tu ipod que te ha petado ya dos veces, y costado la broma 500€) .

Si escribiera hoy la carta a su majestad los Reyes Magos, les diría:

queridos Reyes Magos, como he sido muy bueno, y realmente lo que más disfruto es la música, me gustaría pedirles una suscripción de 1 año a un portal de música en el que me lo pueda pasar pipa sin que me atraquen. Quiero navegar por él, de artista en artista y usuario en usuario, ver cuñas de sus conciertos, entrevistas, blogs, fotos, que me recomienden mis amigos, poder comprar canciones a un precio asequible, LPs también. El precio de las canciones, que sea el justo para que en su lugar me de pereza irme a una red p2p a descargarme sus mp3 de manera ilegal. Es que verán sus majestades, un mp3 está bien, me permite escuchar lo que quiero, pero me gusta también ver la portada de un álbum, las historias detrás del mismo, conocer los músicos que han contribuido en esos temazos, y también otros trabajos que han hecho con otros artistas. Es que hasta ahora, he pedido siempre música a los reyes de mi madrina y pobre, a veces acierta, pero en otras ocasiones le lía el dependiente de El Corte Inglés, que realmente entiende de gimnasios y está currando vendiendo discos porque le enchufó su primo y necesita reunir unos euros para comprarse la máquina de correr.

Me gustaría también poder tener una fonoteca virtual, mía, en la que yo me ordene las canciones para fiestas, o pueda hacer una selección y regalársela a mis colegas ¡Ah! y que se enrollen con descuentos si yo me enrollo y recomiendo los artistas que me molan, o sea, les promociono. Tengo muchos amigos a los que tradicionalmente corrompo con la piratería (no me traigáis carbón por ello): les grabo CDs, y les enseño nuevos artistas, con verdadera malicia.

Con esto, RRMM, me despido. Creo que no me podrán traer este regalo, porque simplemente no existe, la RIAA, SGAE, gobiernos de Francia y Reino Unido son presionados por las discográficas para que extinguir o limitar las iniciativas tecnológicas que nos llevarían hasta él.

A falta de este pan… por lo menos arreglen este mundo, que está fatal, y los debates electorales están para otras cosas.

Piratas somos todos, gilipollas sólo son los codiciosos

PirateoLa definición de pirata parece extenderse. Ya no se trata sólo de distribuir con ánimo de lucro copias adquiridas de manera gratuita, sino la acción de descargar cantidades ingentes de archivos multimedia desde tu servidor IP. Habrase jamás una definición tan vaga.

Ya sabemos todos, que los gobiernos UK y Francia han cedido a las presiones de las sociedades protectoras de autores, y a las de las grandes discográficas, y pretenden vigilar nuestro volumen de descarga para poder así estimar si eres pirata o no. Me recuerda a los procedimientos del gobierno de George Bush para estimar quién es terrorista, vamos, un criterio de lo más etéreo.

Piratas lo somos todos, a ver si nos enteremos. Carla Bruni seguramente le presta música a su querido Sarkozy, en formato digital y, tal vez, en contextos más íntimos – vaya ejemplo peculiar -. La naturaleza de la música nos hace piratas a todos, ya que todos tomamos música prestada para bien disfrutarla, transformarla, o compartirla.

Que no te mientan, ni todos los islamistas son terroristas, ni todos los fanáticos de la música con cierta diligencia digital, son delincuentes.

Pero gilipollas son sólo unos pocos, esa gilipollez alimentada por la codicia. Me ha encantado leer en este post de Nemo el Piratilla el análisis que él hace sobre el software que el gobierno francés utilizará para llevar a cabo la persecución de presuntos delincuentes. Su análisis, está fundamentado en esta entrevista del periódico Público llevó a cabo con Michel Roux, CEO de la empresa Advestigo, en el que sale a la luz tanto su desconocimiento del producto, como la incapacidad total de detectar el pirateo. Algo así como si Maldonado, nuestro presentador del tiempo en TVE, augurara la meteorología alzando un dedo mojado en el aire. Claro que, para qué preocuparse: ya sabes que te vas a hacer rico con el contrato del gobierno francés, qué más da lo que haga tu producto, ni cómo mejorarlo.

Que no te engañen, piratas somos todos, y somos buena gente, gilipollas son los de siempre, los codiciosos y mentirosos.

Me Canon la música online – hechos de la compra mp3 online

Este fin de semana he dedicado bastante tiempo a investigar cuál es la mejor forma de obtener música clásica online. Quiero encontrar un portal donde pueda escuchar cualquier pieza músical, entera y, si me ha gustado, adquirirla a un precio razonable.

Deutsche Grammophon Online Music Store

Classicalarchives.com ofrece suscripción anual por 20$ al año. Los intérpretes suben sus grabaciones y las ponen a disposición de Classicalarchives. Suelen ser grabaciones de poca envergadura, lo que quiere decir que las grandes sinfonías no están disponibles en formato orquesta, sólo en MIDI para que los aprendices tengan una referencia de la obra. Es una herramienta chula para descubrir nuevas obras y compositores. El equipo que lo desarrolla tiene experiencia extensa en musicología, pero poca de software social. Ni puedes hacer amigos, ni hay votaciones ni críticas de las grabaciones.

Anuncian por ahí, que Deutsche Grammophon lanza por fin su tienda online. No soy un especialista para juzgar la calidad de su catálogo, aparentemente de los mejores de música clásica. Ofrecen formato de descarga mp3 320kbps, que según dicen es el necesario para apreciar la música clásica en formato digital. Lo mejor; NO TIENE DRM.

Sin duda, un avance respecto a lo que ya teníamos, pero se me ha quedado cara de tolili al querer descargar la 3a Sinfonía de Saint-Saens, y comprobar que en la tienda mp3 de Amazon, podía comprarla por 7,59$, precio sustancialmente más barato que los 11,99€ que ofrece Deutsche Grammophon. Distintas interpretaciones cuyas diferencias, con preescuchas de 30 segundos, son imposibles de apreciar. La cara de tolili ha pasado a gilipollas cuando me ha dicho Amazon que la tienda mp3 sólo se puede comprar de EEUU.

iTunes podría ser otra alternativa, pero se percibe falta de especialización cuando uno trata de comprar música clásica en su tienda, y, encima, 1€ por tema 😦 He intentado también comprar por www.legalsounds.com, a 0,10$ por canción, pero era de esperar que su catálogo de música clásica es prácticamente inexistente.

No le sobran razones a Enrique Dans en cargar contra el Canon Digital. En todos estos años, hemos visto cómo la SGAE y la RIAA han cargado contra los consumidores, acusándonos de piratas, en lugar de trabajar en mejorar la distribución de la música, a precios más asequibles, y en modelos de negocio a la altura de las exigigencias de internet.

A estas alturas, seguimos sin disponer de un modo satisfactorio de consumir música, en el que te recomienden lo que deseas, ofrezcan especializaciones por estilos y, finalmente, enganche al consumidor ¡pero si drogar a los melómanos con lo que nos gusta está chupao!

Cada día me sorprende más todo lo que queda por hacer en internet, really.

Cómo licenciar tu música

Logo Creative Commons

No tengo experiencia en este tema, pues no soy autor de ninguna canción y por tanto no sé qué cuantías percibe el autor al registrar las obras en la SGAE, ni cuántos ejemplares hay que vender, distribuir por radio, o “permitir” que versione un grupo en un determinado concierto, para que éstos ingresos logren engordar la cuenta corriente del autor.Lo que sí que sé es que Juni, del Combolinga no se ha hecho millonario con su tema Arroz Pegao, que Miguel y Victor, de El Bicho, siguen viviendo a los mismos niveles de siempre, y que mi antiguo grupo, Superagente 86, con los ingresos de una tirada de 1,000 ejemplares (casi todos vendidos) de nuestro disco, no nos hemos comprado ni unos pantalones – por cierto que ofrecer las canciones gratis en last.fm tampoco nos ha hecho famosos -. Si me apuras, El Duende jamás registró Las muñecas de FAMOSA se dirigen al portal, pero ciertamente, su creación le ha valido para promocionar su carrera profesional.

Imagino que Prince, Michael Jackson, y otras muchas super estrellas tienen una opinión diferente a la que expongo.

Por tanto cabe cuestionar el servicio que dan sociedades como la SGAE a los autores que no son mundialmente famosos, e invito a contemplar otra posibilidad.

En Holanda, la sociedad equivalente a la SGAE, Buma/Stemra ha llegado a un acuerdo de colaboración pionero con Creative Commons, una entidad online promotora del Copyleft. Podéis leer más en esta entrada del blog de Jamendo.

Básicamente, al registrar tu obra via Copyleft, Creative Commons te garantiza que tú (el autor) siempre seas reconocido como tal – hay variedad de licencias, para adaptarse a las necesidades del autor, por ejemplo permitir modificaciones a la obra musical original pero manteniendo el reconocimiento como autor original, más sobre esto en el apartado de licencias -.

Las licencias de Creative Commons no aportan beneficios económicos directos al autor, pero garantizan que tu reconocimiento circule por la red, es decir; garantiza la PROMOCIÓN del AUTOR. Los beneficios económicos vendrán después, cuando consigas más conciertos, colaboraciones, o vete tú a saber.

Las licencias de Creative Commons aprovechan la realidad de internet, al aceptar que es imposible imponer aranceles a la libre circulación de contenidos digitales.

En fin, que si componiendo canciones no vas a salir de pobre, tal vez te salga más rentable licenciar tu música con Creative Commons, y por lo menos asegurar que tu obra está asociada a ti. Quién sabe, tal vez un día caiga en el iPod de Marta Sánchez, la quiera versionear y, además de actuar con una maciza, pues das el salto a la fama… nunca me pareció que ser músico fuera cosa fácil.

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Cuando escribía esto, escuchaba: El Bicho – De Los Malos
via FoxyTunes

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