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el mito de la larga cola de los independientes

Para los recién inmiscuidos en esta nueva industria musical, sirva como recordatorio que la Larga Cola no hace referencia a ninguno de nuestros órganos vitales, primero porque no son siempre largos, segundo porque hablamos de la web, las redes sociales, y las posibilidades que éstas ofrecen para llegar a clientes a los que antes era difícil llegar. Se dice, que la distribución de mercado se corresponde siempre con la larga cola, en la que un 80% de clientes acceden al 20% del mercado, y el resto, al 80% restante. Como ese 80%, puesto en un gráfico, es largo, de ahí el mito de la larga cola.

Amazon o eBay nos han podido demostrar que lo descrito anteriormente es cierto. Por ejemplo, si bien pensar en comprar antigüedades chinas por parte de un europeo era antes inaudito, salvo en casos exclusivistas, ahora cualquiera con esos gustos “raros”, puede acceder a eBay y comprar a múltiples compradores chinos. Otro ejemplo sería que libros a los que antes no teníamos acceso, se pueden comprar en Amazon con bastante facilidad. De esta manera, se consigue fragmentar el mercado en gustos muy peculiares, satisfaciendo al consumidor más especial. Puesto en una sencilla frase “en esta tienda tenemos de todo”, pero en este caso es verdad.

¿Es esto cierto para la música? Sí, pero la actitud ejercitada por las diferentes sociedades de protección de derechos de autor y las discográficas, han retrasado este comportamiento para la música. No cabe duda de que en nuestro “yo” de aficionados a la música, encontramos espacio para explorar la música más sórdida y particular, hasta la más popular, en ocasiones atraídos por la vulgaridad de seductores traseros de su Britney o Paulina Rubio de turno. Para saciar nuestro hambre de vulgaridad, contamos con soluciones abundantes, y para nuestros caprichos, nacieron nvivo, last.fm, pandora o rockola.fm

Pero es curioso observar cómo ninguno de estos servicios adoptan por bandera ser el sitio ideal para encontrar rarezas. Prefieren ser ambivalentes en su mensaje, porque renunciar a ese 80% de consumidores que quieren vulgaridad, es cometer un suicidio empresarial. Hasta este punto vale, nos seducen a los vulgares y también a los esotéricos, pero el problema viene después: los acuerdos con las grandes discográficas, aquellos que dan de comer a estas empresas, a la para que atraen a ese 80% de clientes de gusto “vulgar”. Entonces se empieza a dar primicia a los contenidos que vienen de los grandes, y en la industria musical, además se amenaza a los nvivos, last.fm pandoras y rockolas a comportarse muy bien con ellos, o de lo contrario, demanda que te parió, que han sido muchas y sonadas. Véase MySpace, ¿alguien sigue atreviéndose a describirla como alternativa e independiente?

Ahora dicen que la larga cola no es propia del consumo en telefonía móvil. Verbigracia, otro jugoso negocio, el de los móviles, que huye de ésa larga cola. El dinero llama a la empresa, y veremos que muchas de ellas acudirán al reparto del pastel de la telefonía móvil, olvidándose del consumidor “raro”.

Quedan esperanzas, si no que se lo digan a Reverbnation, que sigue convenciendo para levantar 3 millones de dólares por promocionar a músicos independientes. Calabash Music, Jamendo, por favor no abandonéis el barco, y seguid nutriéndonos de Larga Cola, que la que nos vemos en el espejo jamás podrá compensar la maravillosa experiencia de bucear por catálogos musicales tan fantásticos e inauditos.

Y nos queda la pregunta ¿la servidumbre a los poderosos es un suicidio? Para los fundadores de MySpace, no, pues dieron un verdadero pelotazo en el día de su venta, pero para su producto MySpace puede que sí, y es que dicen las estadísticas que Youtube ya supera a MySpace como lugar preferido para explorar música. Los vídeos siguen siendo imprescindibles como vehículo de promoción musical, tengas el culo bonito, o no. Disponer tu música y material promocional en sitios ágiles y usables, resulta crítico también, de ahí la ventaja de Youtube.

Por el bien de la pluralidad musical, que la web siga nutriendo de larga cola a los independientes.