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Hobnox, la revolución del portal cultural

Si hacemos un recorrido por la evolución tecnológica de los medios de comunicación, es fácil reparar en el hecho de que, a nueva tecnología, nuevos formatos, y nuevas formas de comunicarse. Lo difícil es caer en esta cuenta cuando se es parte del cambio y no se dispone de perspectiva para analizar lo transcurrido.

De internet aprendimos que el el coste del formato podía ser mucho más barato gracias a la distribución digital, y que los equipos editoriales no serían nunca más unidireccionados. Tendrán que habilitar comentarios y escuchar las respuestas de sus lectores, Youtubidentes, podcasteroyentes, o los queseyooyentes – nuevo desafío para la RAE -, aceptar críticas, y construir en base a ellas. Algunos, como los fundadores de Youtube construyeron los los cimientos de uno de los 5 portales más visitados actualmente con el fin de compartir vídeos de una fiesta entre amigos. Otros, como Steve Jobs de Apple, ejercen la prueba y error, impulsados por el ejercicio agotador de adivinar el futuro, y marcan tendencias con buenos productos, y echando mano del marketing más emocional.

Los creadores del portal de internet cultural urbano Hobnox, apuestan por reinventar internet como nuevo medio. En esta “revista” cultural, el contenido está seleccionado minuciosamente – los componentes sociales, aparte por favor -, y el formato está estructurado en canales de TV, en donde se pueden ver reportajes, conciertos, entrevistas, cortos y documentales. Todos ellos algo fríos, o será que la cultura urbana va de cool, pero seleccionado entre selecciones, y producido por artistas vanguardistas.

Hace mérito a los orígenes del equipo creador, con larga experiencia en compañías que antaño lideraron esta cultura urbana como MTV, grupos mediáticos alemanes y americanos, y artistas de vanguardia. Además de entender internet como medio, lo dan forma, buena prueba son las herramientas web que ponen a disposición de artistas, las Noxtools, para realizar mezclas de audio DJ audio, y para retransmitir tu programa cultural sin moverte desde casa. Y por supuesto, puedes formar parte de Hobnox, subir tus cortos, tus mezclas, fotos, o simplemente participar en la comunidad y nutrirte de la selección que más te guste.

Personalmente, he descubierto en su canal SLY FI al grupo de jazz The Cinematic Orchestra, que me ha supuesto un viaje por la música bastante flipante, como hacía tiempo que no escuchaba, porque antes de internet, me era más difícil acercarme a un género tan experimental y lleno de vitalidad. Pocos programas de radio o TV otorgaban tiempo a un arte con audiencias tan reducidas. Pero veo que tengo mucho que ver en Hobnox, incluyendo sesiones guapas de DJ, o grupos de Indie, de los de verdad.

Enchufarte a ver uno de sus canales es una verdadera pasada, sobretodo si consigues no acordarte de tu sofá mientras resistes en la incómoda silla del ordenador

Nota: De momento, Hobnox permanece en Beta cerrada, yo estoy en la cola.

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No somos nadie gracias a Jorge Campos Kuintet

Te pasas la vida practicando, mejorando, consigues finalizar esa escala que se te atragantaba, tal vez subir de velocidad los picados, te aprendes, por primera vez, ese tema que tanto te gusta, ¡por fin afinas!, te felicitan tras un concierto, tu sonido ahora es redondito… estas son muchas de las satisfacciones que se lleva uno cuando aprende a tocar el saxo, o cualquier instrumento.

La red, te pone en evidencia, una vez más, que no somos nadie. Vale que llegar a tocar como los grandes grandísimos saxofonistas, es tarea difícil, vale también que tocar como los grandes del jazz, ora Charlie Parker, John Coltrane, Bob Berg, Michael Brecker, Joe Lovano, Perico Sambeat, Jorge Pardo, puede ser demasiado ambicioso.

Tus satisfacciones, de repente, al carajo, no eres nadie.

Te das cuenta que no has hecho más que sólo has visto la punta del iceberg, la punta de la long tail, o simplemente todo aquello que nuestra mente ha sabido retener por otras razones marketinianas: Charlie Parker murió prematuramente, de sobredosis, John Coltrane y Bob Berg saltaron a la fama con Miles Davis, Michael Brecker fue un virtuoso que acompañó a las estrellas del pop más importante, Simon & Garfunkel, Billy Joel, y otros tantos, y Jorge Pardo vio la fama de la mano de Paco de Lucía. (si quieren saber más acerca de quién es quién, hacedlo mediante foxytunes)

Tras esa punta del iceberg, que dicen suele constituir el 10%, hay otros muchísimos saxofonistas que no han corrido la misma suerte, simplemente porque no han tenido suerte en su lanzamiento al mercado. Ahora descubro la música a base de redes sociales. Navego por mySpace, o Nvivo, y descubro músicos geniales, cuyo anonimato me asoma, lo que me hace valorar más su descubrimiento. Tanto practicar… como decía un amigo mío, Horacio, de Valladolid, en la mili “tú no te preocupes por no poder tocar como ellos, ellos se lo curran, y tú puedes sentarte, tomar algo, y disfrutar escuchando”.

En este caso, ha sido el Araukaria Kuintet Jorge Camos Kuintet, a veces llamado Jaime Campos Kuintet, en honor al bajista, lidér de la agrupación. Su presencia en la red es mínima, y lo he descubierto gracias a las actuaciones que próximamente darán en Barcelona, según Nvivo.

El saxo, Jaime “chino” Vázquez, para volverse loco. Pasen y vean.

Soportes musicales

Dominical Missal partitura

Leo en esta entrada de wikipedia, que el copyright se inventó por primera vez en la corte de la reina Isabel I, como concesión económica a los compositores de la corte Thomas Tallis y William Byrd. Hablamos del siglo XVII.

La primera transcripción al medio impreso de una canción, fue el Mainz Psalter, en Alemania, en el S XV.

Estos era entonces los medios de los que disponían los clérigos para memorizar música, y más tarde organizarse y cantar misas en conjunto.

En las cortes, disponer de los mejores compositores era un objetivo compartido en Europa. Al compositor en cuestión se le pagaba por crear para el rey, y por tanto, dejar registradas sus obras para la posteridad. Además, al tratarse de obras interpretadas por muchos músicos a la vez, música de cámara, había que coordinar a todos los músicos. La partitura fue el medio utilizado para esta organización.

Aún recuerdo cuando intentaba fotocopiar obras para saxofón, y resultaba que estaban editadas en un tamaño superior al A4, para jorobar y que no quedaran bonitas. Para proteger el copyright.

Los compositores tenían la música en la cabeza, y la registraban en la partitura. Esto es un hecho que se ha olvidado en la enseñanza musical de hoy por hoy. – La música siempre se debe concebir de dentro hacia afuera -. Además, a lo largo de la historia la tecnología ha hecho posible que la partitura evolucione a vinilo, casette, CD, mp3 con DRM (esto no era necesario), mp3 sin DRM, y en formato audiovisual. La distribución de la misma ha pasado de ser física, a virtual o ipsofacto, gracias a internet.

Hoy por hoy, la música fluye por internet. Ya no son necesarias las partituras, aunque sí pueden ayudar para trabajar de manera organizada. Por ejemplo las orquestas, que siempre la necesitarán.

Ya nunca practico el saxo con partituras, a pesar de haberlo hecho, y mucho, en el pasado. Youtube, iTunes, y otros recursos audio o audiovisuales me permiten acceder a cualquier música que deseo escuchar y trabajar. La escucho repetidamente, interiorizo la canción, y listo. Al principio educar el oído es una experiencia no exenta de esfuerzo, pero tras años de práctica, se automatiza, y la recompensa es grande.

Este es un tema que me encuentro ahora practicando, un poco de Dixieland de la mano de Branford Marsalis y Harry Conick Jr.