Entertainers

No soy músico profesional. Lo probé tiempo atrás, cuando mis habilidades musicales aún tenían recorrido hasta dar el pego. Pero no podía esperar toda la vida para perfeccionar el dominio de mi instrumento y me lancé. Salí de ahí a patadas, bien es verdad que comencé con El Bicho – su influencia flamenca jazz, la importé yo al grupo prestando CDs de Jorge Pardo y otros Jóvenes Flamencos de la época-, tocamos en El Retiro y El Rastro, pero perdí la fé en el proyecto antes de que nadie se fijara en nosotros, y opté por estudiar un Master en su lugar. No sabía si hacía bien o mal. Meses más tarde me encontré con Miguel Angel y Víctor, y me comentaron que Paco Ortega se había interesado por ellos. Confieso que se me cayó la baba.

Víctor Iniesta y Miguel Angel Campbello, de El Bicho, siempre han sido un ejemplo de pura energía, y pasión para el directo. Fue la determinación de éstos que lanzó a El Bicho al estrellato. “Lo único que queremos es pasárnoslo bien en el escenario”, me decía Víctor una vez que me lo encontré practicando la guitarra en el bar La Escondía, en La Latina. También me confesó que del todo ruido mediático que El Bicho había causado, poco se convería en dinerito para el bolsillo, “no vemos nada”, me decía “pero nos da igual, porque lo que nosotros queremos es tocar”.

Parece claro que a El Bicho le divierte el directo. Es más, apenas tienen conciencia de vender discos.

Recientemente, Enrique Dans ha creado polémica alrededor del papel del artista por la nueva imposición los canones digitales, con los que Javier Capitán tampoco parece estar muy contento – me neither -. Todo es culpa del modelo de negocio de cobro de derechos de autor, más conocido por la sociedad que lo practica, la SGAE.

Y yo mientras tanto me pregunto qué es lo que quieren los artistas. Es sobradamente conocida la expresión “mamá, de mayor quiero ser cantante“, y sin embargo nunca he oído a un niño decir “mamá, de mayor quiero vender discos”. La blogoesfera está plagada de comentarios acerca de la SGAE, de blogueros expertos en la industria musical o tecnológica, de consumidores hambrientos de ocio más competitivo y mejor…

Pero pocos artistas se pronuncian al respecto. Yo, como músico, lo único que quiero es actuar y tal vez grabar algún disco. Si tú eres artista del directo, ¿qué es lo que esperas de tu profesión? ¿Más grabaciones? ¿Más directos? ¿Realizar trabajos para empresas a la vez que particulares? Y por mucho que nos guste nuestro oficio, al final se trata de trabajo.

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2 Respuestas a “Entertainers

  1. Recuerdo haber visto a El Bicho en el Cardamomo, en sus comienzos, creo que ya no estabas con ellos ¿o sí?.

    Creo que no digo nada nuevo si afirmo que “los artistas” (prefiero decir los músicos) lo único que quieren/queremos es trabajar, es decir, actuar y grabar discos, actuar y grabar discos…

    ¿Cómo se puede decir que sólo miramos la pela, si prácticamente todos nosotros tenemos nuestras canciones colgadas en cientos de sitios web para su libre escucha, que no nos reportan nada, incluso muchas de ellas son de descarga gratuita?

    Igual que la industria tiene que reciclarse, la SGAE considero que ha de hacer lo mismo, y con urgencia. La fórmula que beneficie a todos está todavía por encontrarse.

    Destruir siempre es más fácil y rápido que construir.

  2. Lo que me da pena ya no es el abuso de las instituciones sacaperras (buen tono irónico -mejor: sarcástico- el de Enrique Dans), ni el pobre artista tan traído y tan llevado que tiene que justificar su vocación o su trabajo (estupendo éste tu artículo, Juan)… tan demostrado ya a lo largo de una historia plagada de prodigiosas almas que acaban en la miseria.
    Los que me dan pena somos nosotros: los que, engañados por el negocio de unos pocos, hemos perdido la pista a los verdaderos artistas que nos muestran lo que hay “tras la otra ladera” para pasar a seguir a marionetas del mercado que nos saturan “siempre con más de lo mismo”.
    Desde aquí mi homenaje a poetas, músicos, pintores, escultores, etc. que dan su vida y su obra para hacer visible a nuestros ojos aquello que por nosotros mismos nunca podremos ver ni sentir. Sin su ayuda nuestra alma está vendida y vendada.
    Es necesario que quienes se dedican a la promoción de artistas sean artistas también y vean con sus ojos. Echo de menos a los mecenas de otros tiempos… siempre tan escasos.
    Un saludo, Juan.
    Manuel Valdepeñas (Salamanca).

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